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Canarias

Dos encuestas, la misma respuesta

En 2024 y en 2026, con las mismas preguntas, los jóvenes de Canarias dijeron lo mismo sobre el turismo: reconocen lo que aporta, pero no quieren más. El mensaje institucional sigue centrado en lo que suma. Es hora de escuchar la otra mitad de la respuesta y abrir la conversación sobre una economía que nos permita quedarnos a vivir aquí.

Por Redacción macaronesico · · 10 min de lectura

Opinión. Dos encuestas, la misma respuesta. Los jóvenes de Canarias y el turismo: por qué es hora de hablar de otra economía.

Este es un texto de opinión. Las cifras salen de las dos encuestas del ISTAC que hemos analizado en 2024 y 2026; allí están los datos descargables y cómo los calculamos. Marcamos dónde acaba el dato y empieza nuestra interpretación.

Lo que dicen los datos

El Instituto Canario de Estadística (ISTAC) ha preguntado dos veces a la población de Canarias qué piensa del turismo: en la primavera de 2024 y en la de 2026. Las preguntas fueron las mismas, y eso permite comparar.

Los jóvenes no han cambiado de opinión. En 2024, el 47,2% de las personas de 18 a 34 años creía que hay que seguir potenciando el turismo como motor de la economía. En 2026, el 48,2%. Que el turismo mejora su calidad de vida lo creían el 26,5% y el 27,2%. Que provoca tensiones entre residentes y turistas, el 57,9% y el 58,8%. Las diferencias entre una encuesta y otra caben dentro del margen de error, que en cada grupo de edad ronda los 7 a 9 puntos. (Comparación 2024-2026)

No es un rechazo al turismo. El 67,2% de los jóvenes reconoce que el sector contribuye al desarrollo económico, y el 58,7% cree que ha sido beneficioso para su isla. Lo que no comparten es la idea de que la solución sea más de lo mismo. Uno de cada tres (33,5%) se opone a seguir potenciándolo. Entre los jóvenes nacidos en Canarias, partidarios y detractores empatan: 39,8% y 39,1%. (Datos de 2026)

Saben lo que pesa el turismo. Alrededor del 80% de los jóvenes valora como alta o muy alta la dependencia de Canarias respecto al turismo, y viven más en hogares vinculados al sector (31,3%) que los mayores de 55 años (19,1%). Su distancia no viene de estar lejos de él.

Lo que les preocupa es lo cotidiano. El 83,5% cree que el turismo encarece la vivienda y el 75,7%, el coste de la vida. Solo el 14,1% de las personas de 16 a 35 años vivía fuera de la casa familiar en Canarias en el segundo semestre de 2024, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud.

Y lo que ha cambiado es el resto. Entre las personas de 35 a 54 años, las que creen que el turismo mejora su calidad de vida bajan del 45,2% al 33%. En 2024 este grupo estaba de acuerdo con 13 de las 18 frases favorables al turismo; en 2026, con 8, casi como los jóvenes.

Qué mide el 55,5%

La encuesta también pide valorar «la actuación de la Administración Pública» en catorce funciones relacionadas con el turismo (pregunta P221 del cuestionario de 2026). La primera de la lista es la «promoción turística». En 2026, el 55,5% la valora como buena o muy buena; en 2024, el 46,5%. Es la función mejor valorada. Las peor valoradas son la regulación de la vivienda vacacional (11,5%), la ordenación urbanística ligada al turismo (19,5%) y la inspección laboral en el sector (20,7%).

Turismo de Islas Canarias, la empresa pública que promociona el archipiélago, ha convertido ese dato en una publicación con el titular «La promoción turística, lo más valorado por la ciudadanía». Destaca que ha pasado «del segundo al primer puesto» en dos años, con nueve puntos más, y lo cierra con una frase: «Recibimos esta valoración con satisfacción y responsabilidad».

El dato es correcto. Lo que conviene precisar es qué mide:

  • No mide a un organismo concreto. La pregunta habla de «la Administración Pública» en general. No dice si es el Gobierno de Canarias, un cabildo, un ayuntamiento o el Estado, ni menciona a Turismo de Islas Canarias.
  • No mide una campaña ni una política conocida. El cuestionario no pregunta antes si la persona conoce alguna acción de promoción, ni le pide que la nombre.
  • No define qué es «promoción turística». Unas personas pueden pensar en anuncios en Alemania o Reino Unido; otras, en ferias, en la imagen de Canarias o en cómo se recibe a quien nos visita. El mismo cuestionario sí explica qué es una tasa turística antes de preguntar por ella, pero no hace lo mismo aquí. El 14,2% no sabe o no contesta, y no sabemos si el resto entiende lo mismo.
  • No mide apoyo a más turismo. Valorar bien cómo se hace la promoción no es lo mismo que querer más promoción ni más visitantes. Para eso está otra pregunta, la de si hay que seguir potenciando el turismo, y ahí los jóvenes se quedan en el 48,2%.

¿Quién ha cambiado? Comparamos los cuestionarios de 2024 y 2026: la pregunta, su lugar en la encuesta y las preguntas anteriores son iguales, así que la subida no parece deberse a un cambio en el cuestionario. Al separar por grupos, el aumento se concentra en los hombres (del 43,8% al 56,8%) y en los mayores de 55 años (del 45,5% al 57%). Entre las mujeres (del 49% al 54,2%) y entre los jóvenes (del 48,6% al 54,3%), la diferencia cabe en el margen de error. En 2026, en cambio, el dato apenas varía según la relación con el turismo: lo valoran bien el 57% de quienes viven en un hogar vinculado al sector y el 56,1% del resto. Por ingresos del hogar oscila entre el 50% y el 61% sin un patrón claro (el tramo más bajo, hasta 500 euros, tiene solo 66 entrevistas).

Estos porcentajes por grupo son cálculo nuestro con los microdatos del ISTAC y el peso oficial de cada entrevista. Se pueden comprobar en el explorador de 2026 y de 2024, en la temática «Gestión pública».

Una encuesta también tiene contexto

Los resultados de una encuesta no dependen solo de quién responde. También pueden influir cómo se formulan las preguntas, en qué orden aparecen y qué se ha preguntado justo antes.

La ECOSOC empieza por las características personales, laborales y económicas de quien responde. Llama «persona principal del hogar» a quien aporta más ingresos. Es una forma de nombrar que convierte una posición económica en una jerarquía dentro de la casa y deja fuera de la definición el trabajo no remunerado: los cuidados, la organización doméstica, la crianza. «Persona con mayor aportación económica del hogar» mediría exactamente lo mismo sin esa jerarquía. En el módulo de turismo, pregunta primero cuánto depende del turismo Canarias, la isla, el municipio y el propio hogar, y después presenta tres frases generales favorables al turismo antes de llegar a la vivienda, la precariedad o el medio ambiente. El cuestionario publicado no indica que el orden de esas frases se rote.

Nada de esto demuestra que los resultados estén sesgados: para saberlo habría que probar versiones distintas del cuestionario con muestras al azar. Y como todo ello era igual en 2024 y en 2026, tampoco explica los cambios entre una encuesta y otra. Pero son decisiones de diseño que forman parte del contexto en el que se obtuvieron las respuestas.

Hay una última cuestión, que no tiene que ver con las preguntas sino con quién puede responderlas. La encuesta entrevista a personas de 18 años o más que viven en una «vivienda familiar principal», elegidas al azar por secciones censales. Con unas 2.300 entrevistas, el tamaño de la muestra es suficiente para Canarias en su conjunto. Pero quien vive en un local, un almacén, una infravivienda o en la calle puede quedar fuera de ese marco, y ninguna ponderación compensa a quien no tuvo ocasión de ser elegido. La documentación publicada no permite saber cuántas personas son. En un archipiélago con un problema grave de acceso a la vivienda, no es un detalle menor.

Lo que no dicen los datos

La encuesta no pregunta por diversificar la economía. No sabemos, con estos datos, qué sectores preferirían los jóvenes ni si estarían dispuestos a asumir sus costes. Tampoco sabemos por qué opinan lo que opinan: la encuesta mide acuerdo con frases, no razones. Lo que sigue es nuestra lectura.

Nuestra lectura

Cuando el ISTAC publicó los resultados de 2026, la cifra que circuló fue que el 67,9% de la población considera el turismo muy beneficioso para su isla. Cuando se habla de la economía canaria, el dato que se repite es que el turismo genera el 37,7% del PIB y el 42,3% del empleo. Las dos cifras son ciertas. Pero son medias, y describen lo que el turismo suma, no a quién le cuesta.

Los jóvenes han dado dos veces la misma respuesta, con dos años de distancia y con muestras distintas. Nos parece difícil seguir leyéndola como un enfado pasajero o como un efecto de las manifestaciones de abril de 2024. Si algo se movió entre una encuesta y otra, fue la generación de sus padres, que se ha acercado a su mirada.

La comunicación del 55,5% es un buen ejemplo de cómo funciona esto. De toda la encuesta, se elige el único indicador en el que una función de la Administración queda primera, y un organismo concreto lo recibe como propio, aunque la pregunta no lo mencione. En la misma lista, las funciones que tienen que ver con ordenar lo que ya hay (vivienda vacacional, urbanismo, inspección laboral) no llegan a una de cada cinco valoraciones positivas. Creemos que ahí está el desajuste: el mensaje público sigue hablando de lo que el turismo suma, y quienes tienen menos de 35 años preguntan qué les queda a ellos.

Por eso pensamos que es el momento de hablar de diversificar la economía. Con esa palabra no queremos decir sustituir el turismo, algo que nadie ha planteado en serio y que las propias encuestas no piden. Queremos decir que el archipiélago dependa menos de una sola actividad: que una parte mayor del empleo y de la renta venga de otros sectores, como la energía, los cuidados, la agricultura y la pesca, la investigación o la industria del conocimiento, para que una mala temporada, una pandemia o una subida del alquiler no decidan quién puede quedarse en las islas y quién tiene que irse.

Es, también, una contradicción que vivimos quienes escribimos aquí. Trabajamos, alquilamos y consumimos dentro de esta economía. No se trata de señalar a nadie, sino de decidir hacia dónde queremos ir.

Lo que proponemos

Cinco propuestas sencillas, posibles en las islas y que no dependen de decisiones lejanas:

  1. Contar la encuesta entera. Que las administraciones, cuando citen la encuesta del ISTAC, den también los resultados por edad. El ISTAC ya los publica; basta con usarlos.
  2. Medir la diversificación. Que el Gobierno de Canarias publique cada año qué parte del empleo y del PIB depende del turismo, con un objetivo a diez años y el dato de cada año a la vista. Lo que no se mide no se puede discutir.
  3. Si hay tasa turística, que financie lo que falta. Entre los jóvenes que apoyan una tasa, la mayoría la destinaría a mejorar los servicios públicos (36,2%) o a proteger el medio ambiente (29,6%). Una parte fija de lo recaudado podría ir a vivienda asequible y a formación en sectores distintos del turismo, con cuentas públicas cada año.
  4. Preguntar mejor. Que la próxima encuesta del ISTAC defina qué entiende por «promoción turística», como ya hace con la tasa, y que incluya preguntas sobre en qué otros sectores le gustaría a la gente trabajar o ver crecer. Así la próxima vez no tendremos que interpretar lo que los jóvenes quieren: podremos leerlo.
  5. Nombrar sin jerarquías. Que el ISTAC sustituya «persona principal del hogar» por «persona con mayor aportación económica del hogar». La variable sería la misma, pero dejaría de invisibilizar el trabajo no remunerado y de crear una jerarquía que no deseamos.

Y una para quien lee: si tu ayuntamiento o tu cabildo abre un proceso de participación sobre turismo o vivienda, lleva estos datos. Están descargables, con su fuente, para que nadie tenga que fiarse de nosotros.

Fuentes